El libro de Steve Jobs

Autores: Brent Schlender y Rick Tetzeli
Páginas: 485 págs.
Editor: Malpaso
Idioma: Español
ISBN-10: 8416420114


¿De qué trata este libro?

Este compacto y de cuidada edición volumen narra la historia de Steve Jobs desde su juventud (aunque incluya alguna breve pincelada de su infancia). Escrito a dos manos por los experimentados periodistas Brent Schlender (uno de los mejores conocedores de la industria informática desde su nacimiento, escribe para el Wall Street Journal y para Fortune) y Rick Tetzeli (editor ejecutivo de la revista de tecnología y negocios Fast Company, aunque también fue director adjunto de la revista Fortune y editor de Entertainment Weekly), que sin embargo decidieron que el libro fuese narrado en primera persona por Brent, que tuvo la suerte de tratar personalmente con Steve Jobs a lo largo de casi 25 años.

El libro se compone de 17 capítulos, además de un prólogo, bibliografía, agradecimientos e índice onomástico:

  1. Steve Jobs en el Jardín de Alá
  2. Yo no quería ser un hombre de negocios
  3. Logros y fracasos
  4. Lo siguiente fue NeXT
  5. Una apuesta paralela
  6. La visita de Bill Gates
  7. La suerte
  8. Idiotas, canallas y centinelas
  9. Tenían que estar locos
  10. Cuestión de olfato
  11. Hazlo lo mejor posible
  12. Dos decisiones
  13. Stanford
  14. Un refugio seguro para Pixar
  15. El chisme total
  16. Prejuicios, rencores y codazos
  17. Diles que soy un idiota

Hay un aspecto del libro que me ha gustado especialmente, y es su diseño. Concebido como un rectángulo negro casi por completo, tanto la portada, la contraportada como los cortes superior, inferior y frontal están en ese color. La tipografía y el estilo general, contenido y simple, siguen el estilo Apple totalmente (ten en cuenta que me refiero siempre a la copia de tapas duras, el resto no lo conozco).

¿Cuál es mi opinión sobre él?

Es importante que empiece este apartado contándote que nunca he sido una persona mitómana. Ni siquiera en mi adolescencia recuerdo haber llenado las carpetas con fotos de mis grupos favoritos, y he leído pocas biografías en general. No creo que nadie merezca la adoración fanática y ausente de cualquier atisbo de crítica, sean cuales sean sus méritos. Ni siquiera me obsesiona la tecnología, y de hecho tuve durante muchos años un pc, aunque ahora si trabajo con Macs. No creo que ninguna herramienta -sea software o hardware- sustituya la creatividad humana, y de hecho creo que a veces la limita haciéndote creer que la única vía de encontrar soluciones creativas pasa por estar delante de una pantalla.

El motivo de leer este libro no era por tanto que yo tuviese un especial interés en Steve Jobs. Por supuesto sabía (más o menos) quién era y lo que había hecho, pero sin detalles. Jamás había visto una de sus famosas presentaciones, tan sólo su famoso discurso en Stanford. Le tenía por un personaje despótico y ególatra que había sabido cómo explotar los talentos ajenos en su beneficio, más o menos. Y posiblemente ésa fuese una de sus caras, pero no la única.

Empezó a picarme la curiosidad por Steve cuando leí el libro de Ed Catmull, Creatividad S.A. (del que te hablé hace unas semanas aquí), sobre todo en el último capítulo dedicado a su muerte. El retrato que Ed pintó de Steve no se parecía en nada a la imagen que tenía de él, y pensé que quizás su historia fuese más allá de la imagen polémica que han construido a su alrededor.

Recuerdo que cuando murió empezaron a verse casi inmediatamente por todas partes anuncios de la biografía que Walter Isaacson había escrito, tanto que empecé a aborrecer el libro y el personaje. Me saturó, en definitiva, me pareció oportunista y poco respetuosa. Pensaba (y sigo pensando) que no se puede escribir una buena biografía, completa y lo más objetiva posible, cuando todavía esa persona no ha muerto, o cuando hace poco que ha fallecido. El tiempo pone en perspectiva muchas vivencias y sentimientos, te hace recordar cosas que creías olvidadas y poner en un contexto mucho más general otras, para entenderlas mejor.

Además había leído -no recuerdo si fue al propio Catmull- que la biografía de Isaacson reforzaba unos cuantos estereotipos de Jobs que sabía crearían más interés y polémica, aunque no fuesen ni justos con su persona ni representasen con la debida profundidad la evolución que tuvo. De hecho parece que su aproximación no gustó a muchos de sus amigos y familiares por ese motivo.

Me decidí por tanto por la escrita por Brent Schlender y Rick Tetzeli, que si bien no eran sus biógrafos oficiales, parecía que se habían tomado el tiempo y la dedicación suficientes para poder escribir este libro con la perspectiva y al mismo tiempo cercanía necesarias. Y creo que acerté.

El libro me ha gustado, mucho. Es más que evidente que ambos periodistas saben cómo escribir una buena historia, y la narración te engancha e informa a partes iguales. Va de lo general a lo más específico. He sobrevolado buena parte de la historia de la informática reciente, desde los años 70 hasta casi la actualidad. Brent y Rick saben de qué hablan, entienden la parte tecnológica y la empresarial, además de la humana. Es curioso e incluso divertido ver hasta que punto las relaciones personales entre los grandes magnates de las empresas más punteras influyen en cómo se desarrolla la tecnología y, por ende, el mundo que nos rodea.

Y bueno, qué decir del propio Steve Jobs… sin duda es una persona mucho más interesante de lo que yo creía. No es que muchos de los ataques y defectos que se le han lanzado estos años sean falsos y el libro no es en absoluto blando en este sentido. No dibuja una versión edulcorada y amable de Steve, pero tampoco se queda ahí, y por eso precisamente es tan interesante y emocionante. Steve sin duda era una persona muy compleja, con grandes altibajos personales y un carácter complicado. Pero también era un genio creativo, un hombre que supo -siempre gracias a su equipo- dar un salto de gigante e influir directamente en la forma en la que vivimos. Piensa sólo por un instante en el móvil que tienes en tu bolsillo o encima de la mesa, sea o no un iPhone. O en la música que escuchas en cualquier sitio. O en cómo te relacionas con el ordenador. Steve fue quizás el único empresario visionario que realmente entendió que nuestra relación con la tecnología tenía que ser simple, fluida, emocional. Recuerda que, antes que él, estaban los pesados ordenadores corporativos de IBM o Microsoft…

Si me tengo que quedar con una sola razón por la que merezca la pena leer este libro, sin embargo, no sería nada relacionado directamente con la tecnología, la innovación, la gestión empresarial o con sus famosos desaires y discusiones. Creo que lo más interesante de su biografía es ver su proceso de aprendizaje. Cómo supo evolucionar, limar sus asperezas y defectos -aunque nunca desaparecieron del todo, claro- y sacar el mejor partido posible de sus grandezas. Cómo aprendió, gracias en parte a mi admirado Ed Catmull, a tratar a las personas, a entender las sutiles y complejas relaciones humanas. Cómo no permitió que nada de esto afectase a su familia y cómo supo separar ambas áreas de su vida. Y por cómo supo encajar y aprender de sus grandes y llamativos errores, de sus tremendos y públicos batacazos. Nadie nace siendo grande, decide -con enorme y a veces desmesurado esfuerzo- superar y aprender de cada caída y de cada fallo.

Tal vez deberías leerlo si…

… eres, obviamente, un fan de Apple y de Steve Jobs. Seguro que te resultará muy entretenido leer cómo se crearon los primeros macs, el iPhone, el iPad… pero también si te interesa la tecnología y la gestión empresarial de las empresas tecnológicas con una fuerte vocación de innovar. Pero, sobre todo, lee este libro si quieres aprender algo más sobre la naturaleza humana, que al fin y al cabo es lo que está detrás de todo lo que he dicho anteriormente.

Quizás no sea para ti si…

… eres aún menos mitómano que yo y odias leer nada sobre gente «famosa» y conocida. Aunque el libro no trata de glorificar la imagen de Jobs y convertirlo en lo que no era, es evidente que lo admiraban. Tampoco si no tienes paciencia para leer, porque no son pocas páginas y la lectura a veces es densa por la cantidad de empresas y personas que aparecen.

Una cita:

En este caso no serán las palabras del propio Steve, si no las de uno de sus mejores amigos y una de las personas que más ayudó a hacer de Apple lo que es hoy en día, Jony Ive, en su funeral:

Era mi mejor amigo, el más leal. Trabajamos quince años codo con codo, y aun se reía de mi forma de pronunciar «aluminium». Le encantaban las ideas, le encantaba hacer cosas nuevas y trataba el proceso creativo con una reverencia peculiar, maravillosa. Sabía como nadie que, aunque puedan ser muy poderosas, las ideas son al principio pensamientos frágiles, mal formados, propicios a esfumarse, a acabar tergiversados o aplastados. Luchó y venció en nombre de lo bello, lo puro y, como él mismo habría dicho, el «no» da igual, el «sí» vale la pena.»

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